Para darle un poco de vidilla al blog se me ha ocurrido que deberíamos iniciar un apartado nuevo para compartir las múltiples anécdotas que tenemos en común y que seguro que sacarán una sonrisa a quienes no las recordaban hacía tiempo.
Luego pensé que para qué otra sección, si ya teníamos la adecuada, 'Un poco de historia'.
Vosotros mismos podeis participar incluyendo 'comentarios', sólo necesitais una dirección de correo electrónico para hacerlo.
Así que podemos abrir este nuevo enfoque de la sección con una de mis favoritas, que pocos recordareis (tal vez Edu, su madre y la mía). Sí, ya sé que de estas debe haber muchisimas, pero yo siempre recuerdo aquella en la que me rebané un dedo con un hacha de Pepe, cortando corteza de unos troncos que había detrás de la caseta de Zoor.
Eduardo y yo eramos unos trastos, pero nuestras trastadas siempre tenían un buen fin. En este caso queríamos regalar a nuestras madres unas cajitas de madera hechas por nosotros mismos para que vieran que no eramos tan malos. Pero una vez más nos salió mal la cosa, y lo que nos llevamos fue un gran susto, una pequeña bronca y yo una cicatriz para recordar...
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